«El Gobierno tiene la facultad y el deber de aplicar una ley que promueve el uso creciente de biocombustibles», aseguró el Presidente del CAA

El presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Jorge Feijóo,  llamó a cumplir la Ley de Promoción de Biocombustibles (N° 26.093), que es necesario consolidar “con un nuevo horizonte, más largo y ambicioso”.

Feijóo dijo que “el Gobierno tiene la facultad y el deber de aplicar” esa ley, que autoriza al Ejecutivo a disponer la extensión y que desde su vigencia, en 2006, “ha permitido enormes inversiones, producir combustibles de fuente renovable, empleo y agregado de valor a la producción primaria”.

En un reportaje que concedió a la periodista Belén Ennis de la página web del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), Feijóo comentó que la industria nacional de los biocombustibles está “muy complicada desde hace tres años, cuando empezaron los castigos con perjuicios al precio, en particular el bioetanol de caña de azúcar».

Feijóo postuló en la nota que “Nación, petróleo y biocombustibles” deben formar “parte de un proceso sinérgico en favor del bien común” y que “el Estado, el gobierno, tiene la facultad y el deber de aplicar una ley que promueve el uso creciente de biocombustibles a través de cortes obligatorios con los combustibles fósiles y de precios regulados” un marco normativo “que ha permitido enormes inversiones, producir combustibles de fuente renovable, empleo y agregado de valor a la producción primaria”.

“Tenemos que consolidar este camino, con un nuevo horizonte, más largo y ambicioso. La Liga Bioenergética de Provincias lo está trazando” y “Brasil ya tiene un 43% de fuente renovable en su matriz energética”, enfatizó.

Puntualizó que actualmente los ingenios tienen “los stocks para atender los cupos proyectados para ser retirados por las petroleras en abril y mayo”, y que todavía no recibieron la asignación oficial, motivo por el cual el CAA le solicitó al Presidente de la Nación que “se respeten los cupos indicados por cada empresa, inclusive incrementando el porcentaje de corte con las naftas, llevándolo al 15% o más, para mitigar el impacto de la caída de la demanda en la coyuntura”.

Feijóo señaló que mientras entre abril de 2017 y febrero de 2020, la variación acumulada del precio del bioetanol de caña fue de 105%, la del IPIM (Índice de Precios Internos al por Mayor) fue de 317% y la del promedio de las naftas, de 303%. “El retraso del precio del bioetanol es evidente y significativo”, enfatizó.

El directivo indicó que a pesar de que se debe publicar cada mes el precio del litro de bioetanol la última vez que se lo hizo fue en diciembre, cuando lo fijó en $ 29,808. Afirmó entonces que en marzo el precio debió haber sido de $ 34,768, según la fórmula que se encuentra vigente;, “publicar las actualizaciones mensuales evita un daño mayor”.

Feijóo atribuyó la situación del sector a “los cambios introducidos a partir de octubre de 2017” que “convirtieron una política de promoción (de la industria de los biocombustibles) en una de perjuicio, con la misma ley que desde su sanción, había originado inversiones que se tradujeron en 53 industrias radicadas en 10 provincias; un proceso de agregado de valor en origen que proyectó beneficios múltiples”.

Opinó que así como hay una política para desarrollar Vaca Muerta y producir petróleo y gas “deberíamos prestar una atención equivalente a la Pampa Húmeda, el NOA y el NEA, nuestra ‘Vaca Muerta’ de los biocombustibles, un potencial extraordinario, donde recién comienza la operación de ‘cultivar energía’”.  Feijóo dijo que “no se trata de fósiles o renovables sino de la combinación de ellos más conveniente al país en cuanto a energía, salud, sociedad, medio ambiente y economía”.

En otro orden, puntualizó que “los biocombustibles representan una contribución eficaz y verificable para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, una de las prioridades que se ha fijado nuestro país, en virtud de los cuales asumió compromisos en materia ambiental con la firma del Acuerdo de París (21/09/16), luego ratificado con la sanción de la Ley 27.270”.

Asimismo comentó que en este momento de pandemia la industria busca “producir y encontrar la vuelta para sostener el empleo” y que “los ingenios azucareros del NOA están poniendo a disposición de gobiernos provinciales municipalidades y comunas rurales, fuerza de seguridad y centros de salud, y otras organizaciones de la sociedad, alcohol para ayudarlos en la emergencia”.

Feijóo detalló en ese sentido que la industria alcoholera tiene “gran capacidad de producción”, señalando que “las plantas que hacen alcohol de caña de azúcar y maíz producen 1.300.000 m3/año, mientras que la demanda histórica de alcohol hidratado, el que se destina a laboratorios, cosmética, fraccionamiento y bebidas, es de 120.000 m3/año; en otras palabras, el país no tendrá dificultades de abastecimiento para afrontar esta emergencia”.