La competitividad no se puede basar sólo en el tipo de cambio

Frente al escenario complicado que atraviesan las economías regionales, y a la importancia que tienen en el desarrollo territorial, El Economista dialogó con Eduardo Nougués, director de Asuntos Institucionales y Legales de Ledesma y vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Por Eliana Esnaola – El Economista, 8 de octubre de 2018 – Eduardo Nougués es oriundo de Tucumán, de profesión ingeniero civil hidráulico y lleva treinta años trabajando en la centenaria empresa agroindustrial argentina Ledesma, que emplea a casi 8.000 personas, y cuya cultura se basa en el modelo de negocio integrado.

Hoy, la compañía jujeña lidera los mercados nacionales del azúcar y del papel, los que produce a partir de la caña de azúcar, es la principal productora y exportadora nacional de naranjas y creó una empresa de energías renovables.

– ¿Cómo observa la coyuntura? – Todo es más caro en el interior. Las economías regionales (ER) están sufriendo con toda esta crisis. Me parece que no es tan acertado que la reforma impositiva haya tomado a todo el país como si fuera parejo, y en realidad, no se puede tratar igual a los que son desiguales. El escenario de las ER es malo, y vemos que no hay medidas que nos ayuden a mejorar nuestra competitividad. Con este tipo de cambio somos más competitivos que antes en las exportaciones, pero la competitividad no se puede basar sólo en el tipo de cambio, hay otras condiciones que son más permanentes, y que la hacen más sustentable, como el tema impositivo, los costos, el acceso a la energía, entre otros.

– ¿Qué aspectos impositivos? – El año pasado, uno de los planteos que le hicimos al Gobierno fue que la reforma tributaria no tenía en cuenta las diferencias de Argentina. Por ejemplo, en los impuestos al trabajo, el interior tenía un beneficio que era el decreto 814, el cual le permitía tomar una parte de los aportes patronales como pago a cuenta del IVA. Todas las empresas que están en blanco como nuestro caso podían aprovechar ese beneficio real, bajar sus costos para compensar los mayores costos logísticos o de localización. Además, vemos que a las provincias se las comprometió a eliminar el impuesto del sello y ahora el Gobierno Nacional las está autorizando que esa parte del compromiso fiscal no se cumpla, con lo cual, muchas provincias seguramente van a seguir cobrando impuestos de sellos. El Gobierno también se había comprometido a eliminar progresivamente el impuesto al cheque, y aparentemente va a seguir.

– ¿Y el nuevo esquema de retenciones? – Reconocemos que es una decisión de coyuntura y quizás era necesario tomarla, pero aumentar la carga impositiva en un sector que está muy golpeado, nos parece que el valor de $3 y $4 se podría haber hecho más bajo y buscar otro mecanismo. Nos preocupa porque la Historia Argentina no ayuda, siempre todos los impuestos de emergencia que se pusieron, quedaron.

– ¿Por qué es más caro en el interior? – Por ejemplo, gran parte del gas que consume la industria en el NOA es importado de Bolivia, pero es más caro. Entonces, estamos viendo de que manera podemos acceder desde las ER a los costos de gas de Vaca Muerta, o sea, cómo podemos usar ese potencial que tiene Argentina en beneficio de las ER para desarrollar todo el territorio nacional. En el interior, el único que invierte es el que tiene un condicionante de materia prima, en nuestro caso tenemos la caña de azúcar, por lo cual, el desarrollo industrial lo tenemos que tener ahí, y las mineras igual, se desarrollan en el lugar donde está la fuente mineral. Por otro lado, el ferrocarril se está recuperando de a poco, los tiempos han bajado, pero debería ser mucho más barato que el camión porque es lo que interconecta, son producciones cuasi commodities, en las cuales, el costo logístico es una parte muy importante y hay que ver cómo abaratarlo. Vemos desigualdad en el territorio nacional y que el desarrollo no es homogéneo, Buenos Aires crece cada vez más y el interior se empobrece. Las migraciones internas son muy malas, por eso en algún momento hay que poner ese tema sobre la mesa. Cuando se estabilice la macro, el interior necesita un foco del Gobierno.

– ¿El contexto afectó la venta de azúcar? – Hay una caída de demanda en el mercado interno. Gran parte de nuestra producción va al mercado industrial, y la otra, al consumo masivo. Donde nos pega más es en el consumo industrial, porque la gente compra menos yogur, dulce de leche, galletitas, entonces se reciente por ese lado. También la demanda de azúcar viene disminuyendo porque hay un cambio en el consumo, y muchos se inclinan por los edulcorantes. Hay una campaña muy agresiva e injusta en contra del azúcar.

– ¿Cómo se defienden? – Lo estamos trabajando desde la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), que tiene una agenda de concientización y de trabajo con el Poder Ejecutivo y el Legislativo. La obesidad es un problema multifactorial, no sólo por la mala alimentación, sino también por el sedentarismo, y por la educación porque la gente en cierta forma no mira que es lo que come, el problema es más profundo. En Ledesma hemos lanzado productos para abrir el portafolio a las diferentes necesidades: endulzante light, endulzante sin calorías y azúcar orgánica, pero nuestro principal producto continúa siendo la tradicional azúcar Ledesma Nosotros defendemos el azúcar como un producto natural, fuente de energía y de glucosa para el cerebro. Tiene muchos beneficios, siempre y cuando se lo utilice con límites.

– ¿El tipo de cambio ayuda el negocio de frutas? – El 80% de la facturación es vía exportaciones, y obviamente que está muy influido por el tipo de cambio y los fletes marítimos. La naranja que produce Ledesma por condiciones climáticas es de alta calidad, estamos en una zona que sanitariamente es privilegiada y nuestro negocio consiste en entrar a Europa contra estación. Ahora estamos más diversificados porque también producimos jugos concentrados y aceites esenciales. Se ha hecho una inversión de US$ 8 millones en una planta de aceites esenciales, que ya está funcionando, y la capacidad de extracción de aceite aumentó 50%. Sumado a ello, este año también firmamos un acuerdo a largo plazo con Coca-Cola, y somos proveedores de la compañía a nivel internacional. Otro aspecto a destacar es que el negocio de la fruta implica una gran mano de obra intensiva, porque toda la cosecha de la naranja se realiza en forma manual. En épocas de cosecha hay alrededor de 2.500 personas trabajando en esta tarea. Muchas ER tienen esta particularidad que son de mano de obra intensiva, y eso permite el arraigo de la gente en su lugar de origen.

– ¿Cuál es la solución urgente? – Las tasas de interés; con estos niveles de tasas es muy difícil que funcione la economía porque las empresas tienden a bajar el capital de trabajo. Cuando pasan estas cosas las compañías tratan de achicar su capital de trabajo, que es como la sangre en las venas de las empresas, y cuando eso ocurre, hay una brutal recesión que es lo que está pasando. Como medida estructural, hay que darle competitividad a las ER, reimplantar el decreto 814, y quizás no frenar la reforma impositiva que se ha hecho, pero si refrenar el tema de los impuestos al trabajo, porque no tiene sentido que en los servicios la alícuota siga bajando y a nosotros nos siga subiendo. En este momento hay que cuidar los productores de bienes transables. La que está sufriendo es la industria, y la verdad que si Argentina necesita generar más dólares, hay que hacer una gran apuesta a la exportación: el campo ya exporta todo lo que puede, ahora tienen que exportar los industriales, y para eso, hay que mejorarles la competitividad.

– ¿Qué destacaría de la gestión de este Gobierno? – Han sincerado la situación de Argentina, creo que ahora la sociedad es bien consciente de la situación en la que estamos. Otra cosa que ha hecho bien es trabajar en el tema de los subsidios, ahora la gente se está cuidando más porque paga el costo real y la señal de precio es importante para que el ciudadano pueda, en cierta forma, racionalizar su consumo, y también, otro aspecto positivo, es el de integrarnos al mundo. Argentina es competitiva en su agroindustria y lo tiene que aprovechar, si queremos ser supermercado del mundo, tenemos que apoyar las ER que es de donde vienen las materias primas, los alimentos que después se exportan, y la minería me parece que también tiene una gran oportunidad. Si queremos ser el supermercado del mundo, tenemos que apoyar las economías regionales.