Proceso Productivo

cañaveral

AZÚCAR: FUENTE NATURAL DE ENERGÍA DE FÁCIL Y RÁPIDA ASIMILACIÓN

El azúcar o sacarosa es un disacárido que se encuentra formado por la combinación de glucosa y de fructosa. Es una sustancia cristalina, generalmente blanca, muy soluble en agua y de sabor muy dulce, que se encuentra en el jugo de muchas plantas y se extrae especialmente de la caña dulce y de la remolacha; se emplea en alimentación como edulcorante nutritivo y generalmente se presenta en polvo de cristales pequeño.

Se obtiene en el reino vegetal mediante la combinación del agua y la luz solar por medio de la clorofila (pigmento verde que se encuentra en las hojas) a través del proceso de la fotosíntesis. Solo las plantas de color verde pueden realizar este fenómeno, por medio del cual se fija la energía solar y se la pone a disposición del hombre y los animales para su consumo. Las principales fuentes del reino vegetal para obtener sacarosa son la caña de azúcar y la remolacha.

En la Argentina, como en casi toda Sudamerica, sólo se obtiene a partir de la caña de azúcar.

El azúcar es una fuente de energía de fácil y de rápida asimilación, necesaria para el organismo, fundamentalmente para el cerebro, los músculos y el sistema nervioso.

Además, proporciona un sabor inimitable que ayuda a consumir otros alimentos necesarios en nuestra nutrición como los lácteos, las frutas o los yogures, contribuyendo a mantener un equilibrio dietético en el que estén incluidos todos los nutrientes. Su consumo es recomendable, dentro de una dieta equilibrada, en todas las etapas de la vida.

La producción

Argentina es un mediano productor en la industria sucroalcoholera que concentra la actividad principalmente en dos regiones del Noroeste de su territorio (NOA), al sur del Trópico de Capricornio: por un lado la provincia de Tucumán y por otro las provincias de Salta y Jujuy, a las que genéricamente se las denomina Norte.

La actividad industrial en el NOA la desarrollan 20 ingenios azucareros cuya producción equivalente es de 2,2 a 2,5 millones de toneladas de azúcar, 690 millones de litros de etanol de caña –destinados al Plan Nacional de Biocombustibles- y 100 MW/h por Cogeneración Eléctrica de Biomasa.

El cultivo de la caña se realiza a lo largo de los 12 meses del año en aproximadamente una superficie de 360 mil ha, en tanto que la actividad fabril ocupa seis, entre mayo y mediados de noviembre. También hay una producción de volumen significativamente menor en las provincias de Santa Fe y Misiones, en el Noreste del territorio nacional.

El consumo interno de azúcar es de 1,7 a 1,6 millones de toneladas, quedando un excedente para la exportación de 0,5 a 0,9 MM toneladas. El mercado interno puede considerarse maduro en tanto que la exportación no presenta mayores atractivos. La introducción del bioetanol para ser mezclado con nafta (gasolina) para automóviles ha cambiado el paradigma de la industria y a los productores, dándoles más rentabilidad, estabilidad y previsibilidad por el redireccionamiento de excedentes y el incremento del área sembrada.

Un 60% de la caña de azúcar es producida por unos 8.000 productores independientes, mayormente pequeños agricultores, mediante procesos altamente mecanizados. La remuneración a los agricultores se hace a través del sistema Maquila. Los productores también participan en el Plan de Biocombustibles

La actividad tiene un fuerte impacto socioeconómico en la región del NOA: genera 54.000 puestos de trabajo directos y 140.000 indirectos. En Tucumán la industria sucroalcoholera aporta el 10% del Producto Bruto Provincial mientras que la participación en Jujuy es del 6 por ciento.

Plan de Biocombustibles

La industria sucroalcoholera destina una parte de su producción a la elaboración de bioetanol anhidro que es mezclado en las naftas  que producen las petroleras en una proporción de 12%.

El mercado comenzó a desarrollarse en enero de 2010, después de que mediante la Ley 26.093, del Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentables de Biocombustibles, se estableciera un corte inicial de las naftas con un 5% de bioetanol.

La proporción fue aumentando progresivamente hasta un corte teórico de 8% que rigió hasta febrero de 2014, cuando pasó a 10% y ya en febrero de 2016 el gobierno anunció un incremento del corte a 12%. El etanol de caña participa con 50% del volumen de bioetanol entregado a las petroleras.

Actualmente el sector, junto con agencias del gobierno y las industrias automotriz e hidrocarburífera trabajan en los desarrollos técnicos para seguir incrementando la participación del bioetanol con el objetivo final de alcanzar la autorización del uso del Flex Fuel, consistente en la mezcla de 25% de etanol anhidro en las naftas.

Los objetivos principales del Plan de Biocombustibles son promover la elaboración y el uso sustentable de biocombustibles como fuente de energía renovable y alternativa a los combustibles fósiles.

El bioetanol es una energía limpia, que contribuye a reducir las emisiones de gases con efecto invernadero con el consiguiente beneficio para el medio ambiente y, por ende, a la calidad de vida de los argentinos.